Calpurnia Virginia Tate es una niña de once años que vive en un pueblo de Texas junto a sus siete hermanos. A pesar de que su madre insiste en que aprenda a tocar el piano, coser y cocinar, ella está más interesada en lo que ocurre tras la puerta cerrada de la biblioteca, o en el laboratorio de su abuelo. Poco a poco empezará a colaborar con él en sus observaciones del medio natural, aprenderá quién es Darwin, qué son las especies y las subespecies y también lo idiotas que se vuelven los hermanos mayores cuando se enamoran
Cada uno de los capítulos de esta irresistible novela empieza con una cita de El origen de las especies. Calpurnia y su abuelo estudian la obra maestra de Darwin.
Así empieza:
«Aquel verano de 1899, yo tenía once años y era la única chica de siete hermanos. ¿Os podéis imaginar una situación peor? Me llamo Calpurnia Virginia Tate…»
Otro trocito:
« Entonces el abuelo me contó unas cosas increíbles. Me explicó maneras de llegar a la verdad de cualquier tema, no sólo sentándote a pensar en ello como Aristóteles (un señor griego, listo pero confundido), sino saliendo a mirar con tus propios ojos; me habló de hacer hipótesis e idear experimentos, y de comprobar mediante observación y llegar a una conclusión.»
Gracias a su abuelo Calpurnia descubre que es el método científico, lo que es la deducción,… en un mundo donde aun se defiende que la Tierra es plana y donde, si la educación de los niños está muy alejada de la ciencia, peor es la de las niñas donde coser, bordar y andar erguida parecen las bases de su educación. El problema de Calpurnia no es solo tener una mente científica sino, además, ser chica.
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