Nunca una clase de Física y Química fue tan atractiva como la que recibimos el martes pasado en el HUCA de la mano de Luis Ignacio García. El hall de tercero centro se convirtió, por casi dos horas, en un verdadero laboratorio de alquimista.
Diferentes sustancias: metales y no metales, ácidos y compuestos, eran combinadas y transformadas por el profesor Luis Ignacio con increíbles resultados… ¡dejándonos boquiabiertos a mayores y pequeños! Separamos mezclas, sublimamos yodo, entendimos por qué el nombre latino del mercurio (hidrargirium) significa “plata líquida”, conseguimos que un papel ardiera sin consumirse, intentamos hinchar un globo y aprendimos que no siempre es tan fácil como parece… La tarde se nos pasó volando.
Y es que la química, presente en todo lo que nos rodea, puede ser mucho más divertida de lo que imaginamos. Preguntádselo si no al gran público asistente, niños y niñas que levantaban sus manos -como voladores- en cuanto Luis Ignacio solicitaba un ayudante.
No hemos descubierto la piedra filosofal, pero hemos aprendido muchas cosas gracias al profesor Luis Ignacio García, quien además de habernos regalado esta tarde -tan mágica como científica- nos hizo otro regalo muy especial: su mascota PROPANÍN.

Propanín es un modelo de la molécula de propano (C3H8). Las esferas negras representan los átomos de carbono y las blancas los átomos de hidrógeno. ¡Es genial! Lo cuidaremos en el HUCA y nos ayudará a seguir aprendiendo cosas.
Si hacéis clic en Propanín podréis ver más fotos.
¡Muchas gracias, Luis Ignacio!
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